1.1. Marco de referencia

Debido a la complejidad del estudio de los glaciares y ecosistemas de montaña, se requiere tener como punto de partida un marco de referencia comprensible, a fin de contar con la base necesaria para elaborar la PNGYEM y evitar que se diseñe a partir de percepciones e instrumentos que no se sustenten en evidencias.

Es así, que uno de los marcos más reconocidos a nivel internacional es el denominado sistema socioecológico, término mencionado por primera vez en 1998 por Berkes y Folke[1] y luego desarrollado por diferentes autores y también utilizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Evaluación de los Ecosistema del Milenio en el 2005.

Gráfico N.° 2: Marco de referencia

Fuente: INAIGEM

El sistema socioecológico representa la interrelación entre el sistema social y los ecosistemas, donde las personas dependen de los beneficios que brindan los ecosistemas (servicios ecosistémicos) para su bienestar, a su vez, las actividades humanas influyen en la dinámica de los ecosistemas[2].

Esta interrelación se evaluó a nivel internacional por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el informe denominado “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio” lanzado en el 2005, donde se indica que en los últimos 50 años, aproximadamente el 60% de los beneficios que brindan los ecosistemas a la sociedad (15 de 24 servicios ecosistémicos que incluye los recursos genéticos, el agua dulce, la regulación de la calidad del aire, regulación del clima,  purificación del aire y tratamiento de aguas de desechos, regulación de los riesgos naturales, entre otros) se están degradando o se usan de manera no sostenible, suceso no comparable con otro periodo de la historia humana.

Recientemente, una de las graves consecuencias que el mundo está viviendo, debido a la disminución de los beneficios que brindan los ecosistemas relacionado a la regulación de enfermedades, es la pandemia generada por el COVID-19[3]. Es pertinente recordar que la ONU, ya desde el 2016, alertó que la aparición y reaparición de enfermedades zoonóticas (las zoonosis son enfermedades infecciosas trasmitidas de los animales a los humanos, como el COVID-19) están estrechamente relacionadas con el estado de los ecosistemas (alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas en los seres humanos son zoonóticas)[4].

Cabe resaltar, que debido a la disminución de los beneficios que brindan los ecosistemas, la Asamblea General de la ONU proclamó el periodo 2021-2030 como Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, a fin de apoyar y ampliar los esfuerzos encaminados a prevenir, detener e invertir la degradación de los ecosistemas en todo el mundo y concientizar sobre la importancia de la restauración de los ecosistemas[5].

Glaciares y ecosistemas de montaña

Los glaciares representan los mejores indicadores visibles del cambio climático, particularmente en los trópicos. El 99.72% de los glaciares tropicales se encuentran en Sudamérica, incluidos el Perú con 68.38%, Bolivia con 22.68%, Ecuador con 5.29%, Colombia con 2.82%, Chile con 0.50%, Venezuela con 0.03% y Argentina con 0.01%. Asimismo, el principal beneficio que brindan los glaciares es el agua dulce, más de una sexta parte de la población mundial depende de los glaciares y la capa de nieve estacional para su suministro de agua[6].

Gráfico N.° 3: Glaciares tropicales en el mundo

Fuente:  Inventario de glaciares Randolph (RGI; versión 5.0)

Los ecosistemas de montaña que incluye los glaciares, cubren cerca del 22% de la superficie terrestre y suministran entre el 60 y el 80% del agua dulce del planeta y más del 10% de la población mundial vive en estas zonas[7]. Además, la Asamblea General de la ONU declaró el 11 de diciembre como el Día Internacional de las Montañas, que se conmemora a partir del 2003[8], debido a que los ecosistemas de montaña son fuentes primordiales de agua, energía, diversidad biológica, recursos minerales, productos forestales y agrícolas, de recreación. Asimismo, muchas áreas montañosas del mundo están experimentando un acelerado deterioro ambiental[9], por lo que se consideran ecosistemas frágiles, vulnerables a los impactos adversos al cambio climático, deforestación, cambio de uso del suelo, degradación del suelo y los desastres naturales[10].

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[1] Berkes, F. & Folke, C. (1998), Linking social and ecological systems. Management practices and social mechanisms for building resilience, Cambridge University Press, Cambridge, UK.

[2] Chapin, F.; Kofinas, G & Folke, C., editors (2009). Principles of ecosystem stewardship: resilience-based natural resource management in a changing world. Springer. New York, USA.

[3] Everarda, M.; Johnstonb, P.; Santillob, D. & Staddona, C. (2020). The role of ecosystems in mitigation and management of Covid-19 and other Zoonoses. Environmental Science & Policy, volumen 111, 7-17.

[4] UNEP (2016). UNEP Frontiers 2016 Report: Emerging Issues of Environmental Concern. United Nations Environment Programme, Nairobi.

[5] La resolución 73/284 de la Asamblea General “Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030)” A/RES/73/284 (1 de marzo de 2019), disponible en: https://undocs.org/es/A/RES/73/284

[6] Kozhikkodan, B. & Kamp, U. (2019). Global Disappearance of Tropical Mountain Glaciers: Observations, Causes, and Challenges. Geosciences 2019, 9(5), 196;  https://doi.org/10.3390/geosciences9050196

[7] FAO (2014). Cordillera de Los Andes, una oportunidad para la integración y desarrollo de América del Sur. Santiago, Chile.

[8] La resolución 57/245 de la Asamblea General “Año Internacional de las Montañas, 2002” A/RES/57/245 (30 de enero de 2003), disponible en: https://undocs.org/es/A/RES/57/245

[9] [Programa 21: Capítulo 13 – Ordenación de los ecosistemas frágiles: desarrollo sostenible de las zonas de montaña] (s.f.). Recuperado https://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/agenda21spchapter13.htm

[10] Naciones Unidas, RIO+20: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible “El futuro que queremos: Documento final de la Conferencia”, A/CONF.216/L.1 (19 de junio de 2012), disponible en: https://undocs.org/es/A/CONF.216/L.1