Enfoques transversales

Los enfoques transversales son aspectos relevantes e interrelacionados que se requiere enfatizar en la elaboración de la Política Nacional de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (PNGYEM).

Es así, que se consideran tres enfoques transversales: a) enfoque territorial, b) enfoque de gestión del riesgos de desastres y c) enfoque de cambio climático.

Gráfico N.° 10: Marco del sistema socioecológico y los enfoques transversalesFuente: INAIGEM

a. Enfoque territorial

Se concibe el territorio como una construcción social, política y económica, dada a partir de las interrelaciones entre el sistema social y el ecosistema (sistema socioecológico), cuyo resultado de esta relación dinámica, son paisajes/regiones con características ambientales, culturales, productiva, económicas, políticas o sociales diferenciadas[1].

Por lo tanto, para la presente política, incorporar el enfoque territorial implica considerar las realidades y necesidades de la población en una unidad territorial determinada; y hacer que las intervenciones incorporen las características ambientales, culturales, productivas, económicas, políticas y sociales de dicha unidad territorial; por consiguiente, también requiere la coordinación entre los distintos actores vinculados con la problemática de los glaciares y ecosistemas de montaña.

Unidad territorial

Debido a la importancia crucial de los ecosistemas de montaña que incluye los glaciares para la provisión de agua, la unidad territorial que se utilizará es la cuenca.

Gráfico N.° 11: Representación de cuencasFuente: El Perú nuestro de cada día. Carlos Amat y León / Infografía: DDC SAC

Carlos Amat y León describe que “la cuenca es el espacio definido por un curso de agua (…) las lluvias, glaciares, lagunas,  bofedales, suelos, pendientes, pasturas, arbustos, forestas, praderas, cultivos, animales y hombres, son todos parte del circuito hídrico de los Andes. La mayor o menor vegetación en las laderas altera la humedad del suelo, lo mismo que la intensidad de la erosión, la velocidad del viento, las variaciones de la temperatura, la irradiación solar, la evaporación y la transpiración de las plantas. Todos los elementos están vinculados y es por eso que cualquier agresión a la cobertura vegetal de las laderas o cualquier modificación de la fisiografía del terreno termina alterando la cantidad, la calidad y la continuidad del agua”[2].

En el Perú, de las 159 cuencas que existen, 38 cuentan con glaciares y/o lagunas de origen glaciar.

Gráfico N.° 12: Cuencas del Perú y cuencas glaciaresFuente: INAIGEM y ANA

 

b. Enfoque de gestión del riesgo de desastres

En las cuencas glaciares, se advierten numerosos peligros que exponen a poblaciones vulnerables, los cuales están relacionados a movimientos en masa, flujos, entre otros; cuya atención es de vital importancia, puesto que la súbita generación de eventos detonantes en dichos lugares, podrían generar grandes catástrofes, como las sucedidas en los años 1941 y 1970, en el departamento de Ancash, correspondientes a los aluviones de la laguna Palcacocha y del Pico Norte del Nevado Huascarán, los cuales dejaron cuantiosas pérdidas, tanto de vidas humanas como pérdidas económicas.

Por lo cual, el Estado tiene un elevado compromiso en la gestión de riesgos de desastres, con el incentivo en la investigación de las múltiples amenazas, tanto naturales como antrópicas, lo que permitirá generar instrumentos para la gestión del territorio, con prioridad en las poblaciones más frágiles y desfavorecidas del Perú.

En ese contexto, resulta indispensable promover la realización de estudios exhaustivos sobre el riesgo de desastres debido a amenazas múltiples y la realización de evaluaciones y mapas regionales sobre estos, que incluyan situaciones hipotéticas sobre el cambio climático; a fin de que estas sean consideradas en la gestión del territorio.

Gráfica N.° 13: Relación entre el cambio climático, ocupación del territorio, peligros, vulnerabilidad y riesgosFuente: INAIGEM

A continuación, se indica los conceptos básicos para la gestión del riesgo de desastres de origen glaciar:

Peligro (P): Probabilidad de que un fenómeno, potencialmente dañino, de origen natural, se presente en un lugar específico, con una cierta intensidad y en un periodo de tiempo definido.

Vulnerabilidad (V): Es la susceptibilidad de los elementos expuestos (e) como es la población, estructuras físicas, actividades socioeconómicas o medios de vida, de sufrir daños por acción de un peligro.

Riesgo (R): Probabilidad de que ocurra una pérdida en un elemento “e” como resultado de la ocurrencia de un fenómeno con una intensidad igual a “i” y, en un periodo de tiempo definido.

Los peligros asociados a glaciares no solo causan daño a las personas que viven en las montañas, sino también tienen grandes consecuencia aguas abajo; con el retroceso glaciar, se han generado lagunas glaciares contenidas por diques de material fácilmente erosionable, lo cual aunado a la vulnerabilidad sísmica de los Andes, genera alta probabilidad de ocurrencia de desastres como lo sucedido en el pasado, donde se perdieron muchas vidas[3].

En el siguiente gráfico, se muestran los principales elementos de los peligros asociados a glaciares y su relación con los elementos expuestos para el análisis de la vulnerabilidad; ambos forman parte de la evaluación del riesgo de desastres de origen glaciar.

Gráfico N.° 14: Elementos para la evaluación del riesgo de desastres de origen glaciarFuente: INAIGEM

A continuación, se presenta un listado de los principales eventos ocurridos que han causado desastres, localizados principalmente en la Cordillera Blanca[4], [5],[6].

  1. 04/03/1702: Inundación parcial del extremo norte de la ciudad de Huaraz.
  2. 06/01/1725: Aluvión que originó la desaparición del pueblo de Ancash y pérdida de 1500 vidas humanas.
  3. 27/02/1869: Aluvión en Monterrey – Huaraz y pérdida de 11 vidas humanas.
  4. 24/06/1883: Aluvión en Macashca, debido al desborde de la laguna Rajucolta.
  5. 22/01/1917: Aluvión del Nevado Huascarán sobre Shacsha y Ranrahirca
  6. 14/03/1932: Aluvión por la ruptura de la laguna Solterococha en la quebrada de Pacllón, jurisdicción de la provincia de Bolognesi (mencionado por Kinzl)
  7. 20/01/1938: Aluvión en la quebrada Ulta – Carhuaz, por ruptura de la laguna Artesa (registrado por Kinzl, 1940)
  8. 1938: Aluvión por la ruptura de la laguna Magistral, produciéndose un aluvión sobre el pueblo de Conchucos.
  9. 20/04/1941: Aluvión en la cuenca del Río Pativilca, debido al desborde de la laguna Suerococha.
  10. 13/12/1941: Aluvión desde laguna Palcacocha, Huaraz. Pérdida de 1800 de vidas humanas
  11. 17/01/1945: Aluvión desde Laguna Carhuacocha sobre las ruinas de Chavín de Huantar. Pérdida de 500 vidas humanas.
  12. 20/10/1950: Aluvión desde la laguna Jancarurish, quebrada Los Cedros, destruyendo la hidroeléctrica. Pérdida de 200 vidas humanas.
  13. 16/07/1951: Aluvión desde la laguna Artesoncocha – Laguna Parón
  14. 28/10/1951: Aluvión desde la laguna Artesoncocha – Laguna Parón
  15. 6/11/1952: Aluvión desde la Laguna Millhuacocha – Quebrada Ishinca
  16. 18/06/1954: Aluvión por rebalse desde la Laguna Tullpacocha – Huaraz
  17. 8/12/1959: Aluvión por rebalse desde la Laguna Tullpacocha – Huaraz
  18. 10/01/1962: Avalancha del Nevado Huascarán Norte, destrucción de Ranrahirca. Pérdida de 4000 vidas humanas.
  19. 22/12/1965: Aluvión en la Laguna Tumarina – Carhuascancha. Pérdida de 10 vidas humanas.
  20. 31/05/1970: Aluvión en Yungay y Ranrahirca. Pérdida de 15 000 pérdidas de vidas humanas.
  21. 21/12/1979: Aluvión desde laguna Paccharuri.
  22. 14/02/1981: Aluvión desde la laguna Sarapococha.
  23. 15/03/1981: Aluvión desde la laguna Sarapococha.
  24. 31/08/1982: Avalancha del nevado Tocllaraju provoca el desborde de la laguna Milluacocha hacia la quebrada Ishinca.
  25. 16/12/1987: Avalancha del nevado Huascarán Norte, causando daños menores a la carretera Mancos-Yungay.
  26. 20/01/1989: Avalancha del nevado Huascarán Norte, causando daños menores a la carretera Mancos-Yungay.
  27. Enero, 1997: Aluvión desde laguna Pacliascocha.
  28. 20/05/1997: Avalancha desde Laguna Artizón baja y su efecto fue contenido por la laguna Jatuncocha.
  29. 27/02/1998: Alud-Avalancha en la Central Hidroeléctrica de Machupicchu, se reinició operación el día 13 de julio del 2001.
  30. 18/11/2001: Avalancha sobre la laguna Mullaca, produciendo su desborde
  31. 2002: Desembalse por derrumbe sobre la laguna Safuna Alta, produciendo oleajes de 77m de altura
  32. 19/03/2003: Desembalse por derrumbe sobre la laguna Palcacocha, produciendo su desborde y desabastecimiento de agua potable en la ciudad de Huaraz por 6 días.
  33. 16/10/2003: Avalancha del Nevado Hualcán y pérdidas de 9 vidas humanas.
  34. 22/12/2006: Desborde de la laguna Matara (Huari), produciendo daños en infraestructura
  35. 2008: Desborde de una laguna en formación en la cabecera de la quebrada Cojup
  36. 11/04/2010: Avalancha sobre la laguna 513 y desembalse. Daños a la infraestructura.
  37. 30/12/2010: Avalancha producida del lado Sur Este del Nevado Huascarán hacia la quebrada Ulta.
  38. 27/02/2011: Avalancha producida del lado Sur Oeste del Nevado Huandoy hacia la quebrada Rajuhuayuna.
  39. 8/02/2012: Ruptura de dique de la laguna Artizón bajo, quebrada Santa Cruz llego hasta la laguna Jatuncocha.
  40. 15/02/2012: Desborde de la laguna Encantada en la quebrada Ancos
  41. 15/02/2015: Avalancha de hielo y roca del nevado Chequiaraju impacta sobre la laguna Huallcacocha
  42. 23/02/2020: Avalancha de hielo y roca del nevado Salkantay impacta sobre laguna Salkantaycocha. Consecuencias en la subcuenca Salkantay en el distrito Santa Teresa[5]:763 familias afectadas y damnificadas; 2,127 personas afectadas y damnificadas; 4 personas fallecidas y 8 personas desaparecidas; 87 viviendas destruidas, 115 inhabitables y 561 afectadas, 23 Instituciones Educativas afectadas; 10 Km. de carreteras destruidas y 27 Km. de carreteras afectadas; 172 hectáreas de cultivos perdidos.

Es así, que los glaciares son entornos de alto riesgo por las avalanchas producidas por los sismos o el retrocesos glaciar por cambio climático[7]. Además, el Ing. Benjamin Morales, ex Presidente del INAIGEM, estimó las pérdidas por más de 9 mil millones de soles ante un aluvión en la laguna de Palcacocha.

Gráfico N.° 15: Estimación de pérdidas ante un aluvión en la laguna PalcacochaFuente: INAIGEM

Actualmente, se cuenta con 8,577 lagunas de origen glaciar. De estas lagunas, el INAIGEM ha indicado como potencialmente peligrosas a 34, de manera preliminar. En la actualidad, se está desarrollando un proyecto de investigación “Lagunas de origen glaciar en el Perú: evolución, peligros e impactos del cambio climático – GLOP”, cuyos resultados nos permitirá conocer un ranking de lagunas de origen glaciar potencialmente peligrosas a nivel nacional, a finales del presente año. Este resultado estará en función del modelamiento climático aplicado en los Andes peruanos y el análisis temporal mediante imágenes satelitales en las lagunas proglaciares localizados en nuestro territorio. Por lo cual, el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres (SINAGERD) debe tener una especial atención a las lagunas glaciares potencialmente peligrosas en las montañas y sus efectos aguas abajo.

La gestión de riesgos de desastres establece siete procesos[8]: 1) estimación del riesgo, 2) prevención del riesgo, 3) reducción del riesgo, 4) preparación, 5) respuesta, 6) rehabilitación y 7) reconstrucción. De las cuales, es imprescindible desarrollar en mayor medida la estimación y la prevención para así evitar pérdidas de vidas humanas, así como daños a la infraestructuras y medios de vida.

3. Enfoque de cambio climático

El cambio climático es el conjunto de cambios observados en el sistema climático y en sus elementos (atmósfera, hidrosfera, criósfera, litósfera y biósfera), juntos brindan una vista comprensiva de la variabilidad y cambios en largos periodos.

El origen del cambio climático se entiende como la intensificación de la variabilidad natural y la actividad del hombre para producir cambios en el sistema climático. Un ejemplo claro son las quemas de pastizales en época de ausencia o poca lluvia, o estiaje, aunque los pastos se pueden recuperar fácilmente, no es así para los bosques andinos, fauna, elementos del paisaje, así como el hollín de las quemas es posicionado por las corrientes de vientos sobre los glaciares produciendo acelerado deshielo por dichas causas antropogénicas. Asimismo, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y aerosoles debido a las actividades humanas continúan alterando la atmósfera en tal magnitud que se estima que estas afectan al clima[9].

Por lo tanto, los cambios en el clima ocurren como resultado de la variabilidad interna dentro del sistema climático y debido a factores externos (de origen natural o antropogénico).

La variabilidad natural es entendida por los cambios esperados en base a mecanismos físicos, químicos y biológicos respecto a un cierto periodo de tiempo (línea base). Algunos ejemplos son los eventos El Niño y La Niña, que afectan en el sistema climático altoandino, generando desbalance del estado usual o esperado como: descenso o aumento de precipitación y temperatura, cambios en la circulación de las corrientes marinas, cambios en la biomasa de los ecosistemas de montañas y en la producción de los campos agrícolas, entre otros.

Cabe resaltar, que el contexto de cambio climático para los ecosistemas de montaña que incluye los glaciares tropicales es diferente a un contexto a un nivel costero. Los estudios sugieren que los sitios de mayor elevación en los Andes pueden experimentar un calentamiento futuro más fuerte en comparación con las elevaciones más bajas, conforme se detalla en el siguiente gráfico[10] .

Gráfico N.° 16: Tendencias de temperatura en los Andes dependen de la altitud (1950-2010)

1. Medidas de impacto del cambio climático en los cuerpos glaciares

Para cuantificar o cualificar el impacto del cambio climático sobre cuerpos glaciares, se encuentran las siguientes:

  • Balance de masa y tamaño glaciar: Los cuerpos glaciares son útiles como indicadores del impacto del cambio climático en los ecosistemas de montañas. Los principales indicadores en este contexto son i) cambios en las observaciones del balance de masa (ganancia o pérdida neta anual de masa glaciar), y ii) datos sobre la geometría (tamaño) de los glaciares[11]. En muchos casos, el balance de masa es un indicador de cambios en periodos extendidos de tiempo, mientras que el tamaño de los cuerpos glaciares se presenta más susceptibles a cambios en cortos periodos (por ejemplo, año tras año). 
  • Cobertura de Nieve y Carbono: Este indicador es caracterizado por una variabilidad interanual y decadal, donde la mayor parte de sus cambios son atribuidos al aumento de precipitación que cae en su estado líquido (lluvia), y al incremento del deshielo en todas las elevaciones, principalmente debido al incremento de temperatura del aire. Asimismo, los cambios en la cobertura de nieve son asociados a las partículas absorbentes de luz como el carbono negro, carbón orgánico y polvo mineral, o crecimiento microbiano[12].  
  • Indicadores atmósfericos: Para el caso peruano, la razón de cambio de temperatura por década (ºC/déc) es una medida relativa de cambio de las condiciones atmosféricas de los ecosistemas de montaña, pero una medida más acorde y asociado a los cambios de los cuerpos glaciares en los picos de las montañas es la medición de la elevación media anual del nivel de isoterma 0ºC de la atmósfera libre respecto a una línea base[13]. Otros indicadores son los cambios en el tiempo de variables atmosféricas como cambios en la temperatura superficial diaria media, máxima y mínima. La precipitación no ha mostrado cambios sostenidos o no describe una tendencia clara durante las últimas décadas[14],[15],[16],[17]
  • Otros indicadores que impactan a los cuerpos glaciares de montaña son los cambios en la humedad atmosférica, la radiación de onda corta (insolación) y onda larga (emisión), velocidad y dirección del viento cercano a la superficie. Aunque se debe hacer notar que los cambios en dichas variables son mucho más complicados de detectar en comparación de las variables de temperatura superficial y precipitación.
  • Permafrost: El deshielo del permafrost y su degradación impacta en la población rio abajo que dependen del agua del deshielo (agua fresca) y su calidad, eventos naturales peligrosos, y emisiones de gases de efecto invernadero. Un indicador importante para estos sistemas es el incremento de su temperatura que esta en aumento desde 1980[18].
  • Cambios en la estabilidad de los cuerpos glaciares: Otro indicador usado para evaluar la estabilidad anual de los sistemas glaciares en el Perú, es la altitud de la línea de equilibrio (ELA, por sus siglas en ingles), el cual es definido como la elevación de la separación entre el área de acumulación y ablación anual de los cuerpos glaciares. El incremento (disminución) de los valores de altitud del ELA indican un balance de masa negativo (positivo) del cuerpo glaciar, es decir, en el año hidrológico de estimación del ELA se perdió (ganó) masa. El ELA esta directamente relacionado con las variables atmosféricas de precipitación y temperatura principalmente. Estimaciones del ELA para algunos cuerpos glaciares del Perú muestran un incremento continuo de los valores de ELA anual desde mediados del siglo 20[19],[20].

2. Medidas del impacto del cambio climático en los ecosistemas de montaña

Para cuantificar o cualificar el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas de montaña, se encuentran las siguientes:

  • Impactos en los medios de vida: Los eventos de inundaciones o aluviones generados en áreas glaciares (avalanchas, GLOFs), debido al cambio climático, tienen muchos impactos en la vida y medios de vida por muchos años. El impacto a actividades como el turismo y corredores de transporte vital (para el comercio, salud, etc.) son indicadores socioeconómicos que perjudican directamente a las comunidades; así como, el daño a otros servicios básicos como el impacto a las centrales hidroeléctricas, pérdida de actividades culturales, disrupción social en general debido a la evacuación temporal o permanente[21].  
  • Cambio de los elementos de los ecosistemas: Muchas variaciones de las especies de plantas y animales de montañas vienen cambiando en cantidad, y están migrando a zonas más elevadas mientras se contraen o expanden en número respecto a las décadas o centurias pasadas[22]. Esto es una respuesta usualmente asociada al calentamiento global. Por ejemplo, cambios en la criósfera ha mostrado beneficios para algunas especies de plantas y para ecosistemas en algunas regiones de montañas, mejorando el número de servicios ecosistémicos, tales como la de proporcionar nuevos hábitat para especies de plantas endémicas y aumento de la productividad de las plantas. Aunque, estos procesos son lentos en los Andes debido al tipo de suelos de la región.
  • Cambios en la escorrentía de ríos: Existen tendencias diferenciadas de los cambios de escorrentías debido a procesos de deshielo de cuerpos glaciares causados por el calentamiento global. A medida que los cuerpos glaciares se deshilan aceleradamente, un sistema de escorrentia de origen glaciar se incrementa inicialmente hasta llegar a un pico máximo (peak water), luego debido a la perdida de área (o volumen) del cuerpo glaciar, empieza a disminuir el flujo de la escorrentía. Este proceso es especialmente claro en los Andes donde existen pequeños glaciares[23]
  • Cambios en la Calidad de Agua: El retroceso glaciar puede influir directamente en la calidad de agua fresca de origen glaciar. Por ejemplo, el deshielo produce liberación de contaminantes atmosféricos guardados en los cuerpos glaciares por actividades antropogénicas pasadas, lo cual impacta directamente a los servicios ecosistémicos río abajo. Los principales contaminantes provenientes de los cuerpos glaciares son los contaminantes orgánicos persistentes (COP), bifenilos policlorados (BPC), dicloro difenil tricloroetano (DDT), hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), y metales pesados los cuales son asociados con la deposición y liberación de carbono negro[24].
  • Biota de agua dulce: La biota en ecosistemas de agua fresca de montañas es afectada por el cambio de la criósfera Andina a través de alteraciones en la cantidad y tiempo de deshielo de los cuerpos glaciares y nieve. Así el deshielo de origen glaciar a medida que disminuya, los flujos de los ríos serán más variables, con incrementos en la temperatura del agua de los ríos y aumento de la estabilidad general de los canales, con hábitats cada vez menos complejos[25].
  • Avalanchas y GLOFs: Un GLOF (glacier lake outburst flood), es el desborde de una laguna debido a diferentes causas naturales y condiciones del cambio climático, que puede causar eventos catastróficos para la población río abajo. Las montañas como los Andes peruanos, son particularmente propensas a peligros relacionados con la cantidad de nieve, hielo glaciar y permafrost, debido a sus dinámicas asociados a sus pendientes. Uno de los principales detonantes para la generación de un GLOF son las avalanchas provenientes de zonas glaciares, más aún con el aumento del deshielo del permafrost debido al incremento de temperaturas, desde estas zonas glaciares, se producen un flujo de agua fresca del deshielo sobre pendientes congeladas lo cual incrementa la razón en la frecuencia de movimientos de cuerpos congelados y reducen su superficie debido a la pérdida de hielo del terreno[26]. Existe evidencia del incremento de desprendimientos de rocas y avalanchas de pendientes pronunciadas en zonas de montaña debido al deshielo del permafrost, y otros impactos climáticos en la estabilidad de las rocas de áreas glaciares, tales como la gran amplitud en las variaciones de temperatura. Asimismo, existe evidencia de la conexión entre el retroceso glaciar y el rango de pendientes de inestabilidad. Para zonas glaciares sobre lagunas formadas por el deshielo glaciar se sabe que el terreno con una pendiente media entre 30º a 60º es considerado como una área de generación de avalanchas potenciales[27], rango en el que se tiene que evaluar la presencia o aumento del deshielo de los cuerpos glaciares debido al cambio climático.       
  • Proyecciones históricas y futuras: La influencia de factores externos que producen cambios en el clima, actualmente es estimada o comparada mediante el concepto de forzamiento radiactivo[28]. Un forzamiento radiactivo positivo (aumento de energía en la atmósfera de W/m3), como el que es generado por el aumento de concentraciones de GEI, tiende a calentar la superficie. Un forzamiento negativo (disminución de la energía en la atmósfera), el cual puede obtenerse al incrementar algunos tipos de aerosoles, tiende a enfriar la superficie. Como ejemplo se tienen las simulaciones generadas para la mayor capa de hielo glaciar en los trópicos llamada Quelccaya, la cual se ha proyectado que el ELA ha venido incrementándose, generando una inestabilidad en el sistema glaciar asociados a valores negativos de su balance de masa, perdiendo masa glaciar en el tiempo desde mediados del siglo 20, y que a mediados del siglo 21 esta llegará a un punto de extinción[29]. Similar estimación de extinción de cuerpos glaciares es realizada en función a la relación de proyecciones futuras empíricas a lo largo de las cordilleras con masa glaciar en el Perú[30].

  • [1] PNUD (2014). Enfoque territorial para el cambio climático: Enfrentando los cambios en el clima desde la planificación y el ordenamiento territorial.
  • [2] MINAM (2014). Perú país de montañas: los desafíos frente al cambio climático.
  • [3] Comunidad Andina de Naciones (2007). ¿El fin de las cumbres nevadas? Glaciares y cambio climático en la Comunidad Andina. Lima, Perú.
  • [4] Carey, M. (2010). Glaciares, cambio climático y desastres naturales
  • [5] Wegner, S. (29 mayo, 2020). Un desastre de otro tipo: Consecuencias y Lecciones del Aluvión de Huaraz de 1941 [Diapositivas]. Recuperado de https://www.inaigem.gob.pe/wp-content/uploads/2020/06/Presentacion_Steven_Wegner_Viernes_Cientifico.pptx.
  • [6] Wegner, S. (2014). Lo que el agua se llevó. Consecuencias y lecciones del aluvión de Huaraz de 1941. Huaraz.
  • [7] Evans, S., Bishop, N., Smoll, L., Murillo, P., Delaney, K., & Oliver-Smith, A. (2009). A re-examination of the mechanism and human impact of catastrophic mass flows originating on Nevado Huascarán, Cordillera Blanca, Peru in 1962 and 1970. Engineering Geology, 108(1-2), 96-118.
  • [8] D. S. N.° 048-2011-PCM, Decreto Supremo que aprueba el Reglamento de la Ley N.° 29664, que crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD).
  • [9] IPCC, 2001: Climate Change 2001: The Scientific Basis. Contribution of Working Group I to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Houghton, J.T.,Y. Ding, D.J. Griggs, M. Noguer, P.J. van der Linden, X. Dai, K. Maskell, and C.A. Johnson (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA, 881pp.
  • [10] Vuille, M. ; Franquist, E. ; Garreaud, R. ; Lavado, W. & Cáceres, B. ( 2015 ). Impact of the global warming hiatus on Andean temperature. J. Geophys. Res. Atmos., 120, 3745– 3757. doi: 10.1002/2015JD023126.
  • [11] Folland, C.K., T.R. Karl, J.R. Christy, R.A. Clarke, G.V. Gruza, J. Jouzel, M.E. Mann, J. Oerlemans, M.J. Salinger and S.-W. Wang, 2001: Observed Climate Variability and Change. In: Climate Change 2001: The Scientific Basis. Contribution of Working Group I to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Houghton, J.T.,Y. Ding, D.J. Griggs, M. Noguer, P.J. van der Linden, X. Dai, K. Maskell, and C.A. Johnson (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA, 881pp.
  • [12] Hock, R., G. Rasul, C. Adler, B. Cáceres, S. Gruber, Y. Hirabayashi, M. Jackson, A. Kääb, S. Kang, S. Kutuzov, A. Milner, U. Molau, S. Morin, B. Orlove, and H. Steltzer, 2019: High Mountain Areas. In: IPCC Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate [H.-O. Pörtner, D.C. Roberts, V. Masson-Delmotte, P. Zhai, M. Tignor, E. Poloczanska, K. Mintenbeck, A. Alegría, M. Nicolai, A. Okem, J. Petzold, B. Rama, N.M. Weyer (eds.)].
  • [13] Hock, R., G. Rasul, C. Adler, B. Cáceres, S. Gruber, Y. Hirabayashi, M. Jackson, A. Kääb, S. Kang, S. Kutuzov, A. Milner, U. Molau, S. Morin, B. Orlove, and H. Steltzer, 2019: High Mountain Areas. In: IPCC Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate [H.-O. Pörtner, D.C. Roberts, V. Masson-Delmotte, P. Zhai, M. Tignor, E. Poloczanska, K. Mintenbeck, A. Alegría, M. Nicolai, A. Okem, J. Petzold, B. Rama, N.M. Weyer (eds.)].
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  • [16] Zubieta, R., A. Getirana, J. C. Espinoza, W. Lavado-Casimiro, and L. Aragon, 2017: Hydrological modeling of the Peruvian-Ecuadorian Amazon Basin using GPM-IMERG satellite-based precipitation dataset. Hydrol. Earth Syst. Sci., 21, 3543-3555, https://doi.org/10.5194/hess-21-3543-2017.
  • [17] Seiler, C., R. W. A. Hutjes, and P. Kabat, 2013: Climate variability and trends in Bolivia. J. Appl. Meteorol. Clim., 52, 130-146, https://doi.org/10.1175/JAMC-D-12-0105.1.
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